Fuerte respaldo de los sectores productivos a la gran inversión forestal en Ituzaingó

El mapa productivo de Corrientes se encamina hacia una transformación estructural sin precedentes tras el anuncio de la instalación de una moderna planta de fibra de pino en el Parque Industrial de Ituzaingó.

La noticia, que confirma una inversión de 2.000 millones de dólares, no tardó en generar un eco positivo en las principales entidades del sector forestal, las cuales ven en este proyecto la consolidación de un modelo de provincia volcado a la industrialización de sus recursos naturales. Este desembarco, liderado por la firma Arpulp S.A., promete no solo modificar la escala de producción local, sino también redefinir el mercado laboral de la región con la creación de miles de puestos de trabajo.

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“Gran noticia para el país, para Corrientes y para el sector forestal”, expresaron desde la Asociación Forestal Argentina (Afoa) al conocerse los pormenores de la iniciativa. La entidad puso especial énfasis en la sostenibilidad del proyecto, al considerar que este tipo de apuestas significa inyectar a la economía “producción, empleo y divisas con bioproductos sostenibles y bajos en carbono”.

Esta mirada coincide con la visión del Gobierno provincial de posicionar a la jurisdicción como un polo de vanguardia ambiental y tecnológica, aprovechando la materia prima de alta calidad que caracteriza a los montes correntinos.

El impacto del anuncio también fue analizado por el Consejo Foresto Industrial Argentino (Confiar), desde donde calificaron el hecho como un punto de inflexión para la competitividad nacional.

La institución destacó que la millonaria inversión constituye “un hito que impulsa el empleo, desarrollo regional y posiciona a la Argentina en la cadena global con mayor valor agregado”. Para los especialistas, la llegada de capitales de esta magnitud valida el potencial de Corrientes como el corazón forestal del país, ofreciendo una salida industrial a la vasta superficie implantada con la que cuenta la provincia.

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Desde el ámbito oficial, la gestión del gobernador Juan Pablo Valdés interpretó estas repercusiones como una validación de las políticas de Estado implementadas para atraer capitales privados.

Las bases que permitieron este acuerdo remiten al reciente encuentro entre el Gobernador y Alejandra Aranda, CEO de Arpulp S.A., y su equipo técnico, que fue el corolario de un proceso de búsqueda de confianza recíproca. “Hoy dimos un primer paso muy importante para el desarrollo de nuestra querida provincia”, había manifestado el titular del Ejecutivo provincial el jueves último, al resaltar la importancia de industrializar la fibra de pino con estándares de excelencia internacional.

La apuesta política por la infraestructura estratégica aparece como el factor determinante para que el fondo de inversión Pegasus y la firma Arpulp S.A. eligieran suelo correntino por sobre otras plazas regionales.

Respecto de este punto, el Gobernador fue categórico al vincular la inversión con el ordenamiento territorial y administrativo de la provincia. “Se trata de la mayor inversión privada en la historia de la provincia: 2.000 millones de dólares. Esto es posible porque generamos las condiciones necesarias para que el sector privado confíe e invierta”, puntualizó oportunamente Juan Pablo. Además, hizo foco en la red de 18 parques industriales y la operatividad de los puertos de Corrientes e Ituzaingó como piezas clave del engranaje logístico.

Este escenario no solo beneficia a la gran industria, sino que proyecta un derrame económico que alcanzará a diversos estratos de la sociedad civil. La previsión oficial de 13.000 nuevos puestos de trabajo se traduce en un dinamismo que impactará de forma directa en el comercio, el transporte y la construcción.

Al profundizar en el impacto social, el Gobernador afirmó que esta planta representa “una oportunidad de crecimiento y desarrollo para la provincia, que servirá para crear empleo genuino e impactará en la prosperidad de miles de familias correntinas”. La magnitud de la obra se perfila así como el motor de una nueva clase media industrial en el Nordeste.

 

Fuerte respaldo de los sectores productivos a la gran inversión forestal en Ituzaingó