La caída en las ventas, la falta de rentabilidad y los constantes incrementos de costos —con facturas de energía eléctrica que en muchos casos se volvieron impagables— mantienen en una situación crítica a los aserraderos y firmas foresto-industriales de Misiones y el norte de Corrientes. A este complejo escenario económico se le suma ahora un factor externo amenazante: las previsiones meteorológicas asociadas al fenómeno climático de El Niño para el último trimestre del año.
Así lo expusieron el ultimo viernes representantes de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes (APICOFOM) durante una reunión mantenida en Posadas con la ministra de Trabajo, Silvana Giménez, y dirigentes del Sindicato de la Madera (SOIMP).
El motivo principal del encuentro fue evaluar medidas urgentes y herramientas institucionales para contener la pérdida de puestos de trabajo. Según remarcaron desde la entidad empresarial, los temporales y las abundantes precipitaciones proyectadas entre noviembre y enero imposibilitarán el ingreso a los montes y paralizarán el abastecimiento de rollos de madera hacia las plantas fabriles.
«Habrá suspensiones de personal y paralización de la industria entre noviembre y enero frente a las condiciones climáticas previstas. Esto nos llevó a reunirnos con los gremios y la ministra, ya que se trata de una situación extrema que terminará por agotar el poco oxígeno que les queda a las empresas», explicó Guillermo Sato, integrante de APICOFOM y de CEM Joven.
Sato remarcó que el sector arrastra una pérdida de competitividad de más de dos años, agravada por la recesión del mercado interno y la paralización de la obra pública y privada, motor clave para la construcción y la demanda de madera.
A la baja demanda se suma el peso de la presión impositiva, la logística, el aumento del combustible y las tarifas de energía eléctrica. Respecto a este último punto, Sato valoró positivamente la posibilidad que otorgó la empresa provincial EMSA de diferir el pago de facturas a 90 días, medida que sirvió de alivio temporal para evitar el cierre inmediato de algunos establecimientos.
El riesgo latente es que las lluvias intensas dejen a los aserraderos directamente desabastecidos de materia prima. Con estructuras financieras debilitadas, sin posibilidad de acumular stock previo y recortando gastos para afrontar salarios, muchas PyMEs del rubro se encuentran «al límite de sus capacidades», según describieron los referentes de la cámara.
Frente a la comprensión del sector gremial pero en un marco de reclamos vigentes por compromisos laborales, el sector foresto-industrial insiste en la necesidad de articular líneas de crédito para salarios y esquemas especiales que permitan amortiguar el impacto social y productivo en la región hasta tanto se reordenen las variables macroeconómicas.
Sin margen financiero, el sector forestal advierte sobre un freno total de la actividad entre noviembre y enero.

Diario Norte (Corrientes)