Delicioso Mbeyú y mate cocido como hacía la abuela en el campo

El Mbeyú fue desarrollado en las cocinas de las reducciones franciscanas y en las misiones jesuíticas. Tiene la forma de un panqueque o tortilla finita y se hace a base de almidón de mandioca y queso fresco.

Mbeyú significa en guaraní “torta aplastada” y emerge como incorporación de alimentos como la leche, el huevo y la manteca, que proveían animales de granja que fueron traídos desde Europa.

Ingredientes:

250 gr almidón de mandioca
50 gr de manteca (dejar afuera de la heladera un rato así se ablanda
100 gr queso (cremoso y pategrás idealmente)
2 huevos
Leche (sólo un poco para unir la masa)

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Procedimiento:

Poner en un bowl el almidón de mandioca y agregar la manteca en pedazos.

Incorporar los quesos cortados y mezclar.

Sazonar a gusto y humedecer con la leche de a poco. La masa debe quedar apenas integrada.

Mezclar y apretar hasta hacer bolitas.

Poner la sartén al fuego, colocar un trocito de manteca.

Colocar un poco de la preparación en la sartén hasta formar una capa no muy fina ni muy gruesa. En este punto podés ayudarte con una cuchara.

Apretar la masa con la cuchara para que se una. Dejar dos minutos y dar la vuelta con la ayuda de un plato.

 

Mate cocido de la abuela

Hay aromas que tienen el poder de transportarnos décadas atrás. En muchas familias del siglo pasado, especialmente en el interior y en los puestos rurales, el día comenzaba con el inconfundible perfume del azúcar caramelizándose junto a la yerba mate tostada sobre una brasa viva.

Era el anuncio de que el mate cocido quemado estaba en camino: una receta simple, económica y profundamente arraigada en la cultura del campo. Antes de las pavas eléctricas, los sobres instantáneos y la inmediatez moderna, el mate cocido se preparaba con paciencia y ritual.

En las cocinas a leña, las abuelas y madres dejaban caer una brasa incandescente dentro del jarro o la olla con yerba y azúcar. Ese gesto, repetido generación tras generación, transformaba una bebida cotidiana en un verdadero elixir criollo: intenso, ahumado, levemente dulce y reconfortante.

En el campo, esta preparación también tenía una razón práctica. Permitía “estirar” la yerba y aprovecharla al máximo, algo fundamental en épocas donde nada se desperdiciaba. Pero, además, el toque de la brasa aportaba un sabor imposible de lograr con métodos modernos.

El humo blanco que se levantaba, el siseo del agua al caer y el hervor justo formaban parte de una escena habitual en las madrugadas frías de La Rioja rural.

Receta ancestral del mate cocido quemado con brasa

Ingredientes

1 litro de agua
3 o 4 cucharadas soperas colmadas de yerba mate (preferentemente con palo)
3 cucharadas soperas de azúcar (a gusto)
Una pequeña brasa de leña o carbón bien encendida

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Paso a paso

Primero, colocar en una olla, pava o jarro —idealmente de hierro o aluminio grueso— la yerba mate y el azúcar. Mezclar en seco.

Luego viene el momento clave: con mucho cuidado, tomar una brasa bien roja del fogón y dejarla caer directamente sobre la mezcla. El azúcar comenzará a caramelizarse y la yerba a tostarse, liberando un humo blanco con un aroma dulzón inconfundible. Remover apenas durante 10 a 15 segundos para que el tostado sea parejo.

Sin retirar la brasa, verter de golpe el litro de agua fría o a temperatura ambiente. El contraste provocará un fuerte siseo y una nube de vapor.

Llevar al fuego hasta el primer hervor. Cuando la espuma comience a subir, retirar inmediatamente y dejar reposar unos minutos para que la yerba decante. Algunas abuelas riojanas agregaban un chorrito de agua fría para “asustarlo” y hacer bajar la espuma.

Finalmente, colar y servir bien caliente en jarros enlozados o tazas grandes.

El mate cocido quemado con brasa es mucho más que una receta. Es memoria, identidad y tradición. Rescatarlo hoy es volver a las raíces, a los tiempos en que el sabor nacía del fuego, de la paciencia y de las costumbres compartidas. En cada sorbo, revive una postal del campo y de aquellas mañanas sencillas que, con poco, lo tenían todo.

Delicioso Mbeyú y mate cocido como hacía la abuela en el campo