Una mujer fue detenida en Paraná por liderar una red de explotación sexual, que captaba a jóvenes paraguayas y argentinas con ofertas de trabajo engañosas. Ocho mujeres y tres niños, incluyendo un bebé, fueron rescatados, y la investigación ahonda en un posible caso de tráfico internacional de personas.
En un avance decisivo contra las mafias del crimen organizado en la Triple Frontera, la Policía Federal de Brasil desató la segunda fase de la «Operación Falsa Promesa», logrando la captura de una mujer señalada como la máxima jefa y administradora de una red internacional de trata de personas.
Durante el procedimiento táctico, las fuerzas de seguridad rescataron a ocho jóvenes paraguayas y a tres niños —entre ellos un bebé de pocos meses— que se encontraban retenidos en condiciones de servidumbre en clubes nocturnos rurales del estado de Paraná.
Las investigaciones federales confirmaron que la red criminal no solo captaba a sus víctimas en Paraguay, sino que también registraba ramificaciones en territorio argentino para atraer a mujeres jóvenes bajo un idéntico estado de vulnerabilidad económica, utilizando falsas promesas de empleos bien remunerados y una supuesta mejora en sus condiciones de vida en Brasil.
Los allanamientos y órdenes de clausura preventiva se ejecutaron en tres conocidos locales nocturnos ubicados en las periferias rurales de las localidades de Santa Helena y Entre Ríos do Oeste, en el oeste del estado de Paraná. Al llegar a estos establecimientos, a las mujeres se les quitaban de forma inmediata sus documentos de identidad y pasaportes, quedando completamente incomunicadas y desprotegidas.
El modus operandi de la detenida incluía la imposición de deudas fraudulentas por costos de traslado y hospedaje que tornaban la situación en una servidumbre perpetua. Las jóvenes eran obligadas a ejercer la prostitución para saldar dichos montos, mientras que la organización criminal se apropiaba de la totalidad del dinero recaudado por los servicios.
Un detalle escalofriante de la investigación arrojó que la banda criminal mantenía en su poder la documentación de los hijos menores de las víctimas para utilizarlos como un mecanismo de extorsión psicológica y evitar cualquier intento de fuga. Además, la Policía Federal detectó que la dueña de los locales rotaba de manera constante a las mujeres entre los distintos prostíbulos con el único propósito de despistar a las patrullas fronterizas y dificultar un eventual rescate.
La sospechosa, cuya identidad se mantiene bajo estricta reserva por cuestiones legales del proceso de instrucción, fue trasladada bajo custodia máxima y permanece alojada en los calabozos de la sede de la Policía Federal en Foz de Iguazú, a disposición de la Justicia Federal brasileña bajo cargos de trata internacional de personas con fines de explotación sexual y retención de menores.
Tras recibir contención médica y asistencia psicológica de urgencia por parte de gabinetes especializados, cuatro de las mujeres rescatadas tomaron la decisión de permanecer en territorio brasileño para acogerse a los programas gubernamentales de protección a las víctimas de trata.
Por su parte, las restantes damnificadas iniciaron los trámites de repatriación junto con sus hijos hacia sus lugares de origen con la asistencia del consulado, mientras las autoridades continúan cruzando datos para dar con el paradero de los captadores locales que operaban en las zonas de frontera.

Misiones On Line (Posadas)