Hay heridas que el tiempo no cierra, pero que la memoria colectiva aprende a honrar con símbolos permanentes. Paso de los Libres fue escenario de una puesta en escena tan previsible como desgastada: en vísperas del aniversario local, la comitiva del Gobierno provincial desembarcó en la ciudad fronteriza para encabezar una seguidilla de inauguraciones que combinó el legítimo reclamo por la soberanía de Malvinas con una marcada intencionalidad de comunicación política.
En el centro de la escena, la inauguración del monumento «Arco Trunco» sirvió de telón de fondo para un discurso oficialista que intentó capitalizar la emoción de los veteranos y disimular las cuentas pendientes en materia de infraestructura local.
El acto inaugural tuvo lugar en el predio del Centro de ex-Soldados Combatientes, dentro del Paseo de los Héroes de Malvinas, donde se descubrió la estructura ideada para simbolizar la ausencia de los soldados que cayeron en el Atlántico Sur.
Sin embargo, la solemnidad del homenaje a los héroes se vio opacada por la excesiva presencia de la comitiva oficial; ministros, senadores y funcionarios ocuparon las primeras filas para arrogarse como propio un proyecto que nació y se gestó exclusivamente por el impulso de la comunidad de excombatientes local.
Durante los discursos, el gobernador Juan Pablo Valdés apeló al repetido recurso del consenso patriótico para esquivar temas candentes. En su alocución calificó la causa de las Islas como un «motivo de unidad sin grietas», una frase llamativa para una gestión que suele mostrar notables fisuras al momento de atender reclamos salariales, presupuestarios y de infraestructura básica en el interior de la provincia.
La promesa de continuar financiando viajes a las Islas sonó más a una maniobra para congraciarse con los sectores locales que a una política pública integral para la contención de los veteranos.
Por su parte, el presidente del Centro de ex-Combatientes local, Roberto Ghelardi, visibilizó la carga emocional que implica ver concretada la obra. Rememoró que, desde que asumieron la gestión del predio allá por 2014, la meta principal fue construir un museo interactivo y pedagógico.
«La idea era transmitir de primera mano nuestras vivencias y la participación en la guerra a las nuevas generaciones, y hoy lo hemos logrado», reflexionó Ghelardi ante la mirada atenta de camaradas, delegaciones escolares y familias enteras que colmaron el predio.
Puesta en valor
La agenda continuó en la histórica Plaza España, presentada por el Municipio como una obra emblemática de remodelación que abarcó la colocación de 3.700 metros cuadrados de veredas, luminarias led y módulos de juegos y fue exhibida con la grandilocuencia de una megaobra, cuando en realidad responde al mantenimiento primario que cualquier Municipio debería garantizar de forma rutinaria sin apelar al festejo oficial.
Una acción similar ocurrió frente al Palacio municipal con la entrega de camiones y maquinaria vial, un lote de vehículos presentados casi como una donación extraordinaria en lugar de responder a una obligación técnica de la provincia para responder al severo abandono vial y de servicios que padece la zona.
La jornada en Paso de los Libres dejó a la vista el contraste entre la memoria sincera de los excombatientes y el pragmatismo de la clase política. Mientras los veteranos intentan mantener viva la historia con el «Arco Trunco», la cúpula provincial utilizó el marco patriótico como una plataforma para sacarse fotos, hacer anuncios efectistas y disimular la falta de respuestas de fondo que aquejan a los vecinos del interior correntino.
El presidente del Centro de ex-Combatientes local, Roberto Ghelardi, visibilizó la carga emocional que implica ver concretada la obra del Monumento a Malvinas.

Diario Norte (Corrientes)