El sitio Contenidos Libres plantea que a casi tres meses del siniestro vial ocurrido en Paso de los Libres la justicia de esa ciudad fronteriza correntina seguiría mirando hacia otro lado.
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El tiempo pasa, pero el dolor y la incertidumbre no se detienen. El próximo 7 de mayo se cumplirán tres meses de aquel fatídico 7 de febrero de 2026, día en que la vida de Mauro Báez Martelli cambió para siempre en la esquina de Rivadavia y Bonpland. Mientras la víctima lucha día a día por su recuperación en el Hospital de Campaña, la respuesta judicial parece caminar a un ritmo que nadie comprende.
La deuda de la Justicia con los acompañantes
Hasta el momento, la causa tiene a una persona imputada, quien conducía el vehículo al momento del impacto. Sin embargo, surge una pregunta que golpea de frente a la comunidad: ¿Qué pasa con los otros tres ocupantes del vehículo?
Resulta incomprensible que, a casi noventa días del hecho, la Justicia no haya accionado de oficio contra quienes también estaban presentes y fueron parte de esa madrugada. No es solo quien maneja; hay una responsabilidad moral y legal de quienes acompañan en un siniestro y no actúan como corresponde.
El camino de la querella: ¿Abandono de persona?
Ante este vacío de respuestas, la querella de la familia Báez Martelli ha decidido tomar las riendas para darle el impulso que la investigación no tiene por sí sola. Se sabe que el equipo legal está buscando el encuadre necesario para que los otros tres integrantes del vehículo sean procesados.
El foco está puesto en la figura de abandono de persona. La justicia debería haber actuado de manera inmediata, pero ahora es la querella la que debe buscar los «atajos» legales y técnicos para obligar a que el proceso avance sobre todos los responsables.
Un interrogante que exige respuesta
¿Por qué tiene que ser la familia la que empuje cada paso del proceso? ¿Por qué la Justicia espera a que los abogados presenten escritos para investigar lo que es evidente?
Mauro sigue peleando por recuperar el habla y su vida normal, mientras tanto, quienes estuvieron ahí esa mañana parecen amparados por un silencio judicial que ya no se sostiene. El reclamo es claro: justicia completa, no a medias. Que cada uno de los que estuvo en ese auto rinda cuentas por sus actos y por su silencio tras el choque.
