
La ciudad de “La Fibra Fuerte” en Corrientes vuelve a estar alerta. Mientras los pronósticos no son alentadores en el corto plazo, las lluvias que llegan con el otoño aumentan el caudal del río que bordea a esa ciudad del noroeste correntino.
Solo en el último año, sufrió tres inundaciones. Si los trabajos prometidos durante la última creciente no se ejecutan en el corto plazo, sus pobladores ribereños volverán a sufrir enormes pérdidas materiales y afectivas.
En aquella oportunidad, ya se encontraba en funciones el gobernador Juan Pablo Valdés. Tras la insistencia de los afectados que seguían padeciendo las secuelas del exilio obligado a centros de evacuados, el mandatario llegó a la localidad con anuncios.
A fines de diciembre, adelantó la realización de trabajos que ayudarían a mitigar nuevos desbordes en el corto plazo. Valdés agregó que preparaba un plan para alejar definitivamente el fantasma de las inundaciones. Fue al anunciar obras de infraestructura que demandarían mayor cantidad de tiempo.

Los vecinos afirman que ante la inminencia de un nuevo fenómeno climático extremo pronosticado por el especialista correntino Juan José Neiff, no observan el cumplimiento de la promesa oficial. La preocupación aumenta porque el “Super Niño” tendría previsto comenzar a descargar sus caudalosas lluvias a partir del mes de junio.
Incluso, el reconocido ecólogo e investigador del CONICET, advirtió que “podrían ser similar a las ocurridas durante 1998” que terminaron siendo trágicas por la muerte de varias personas.
La advertencia adquiere rigor y severidad tras ser publicada por el sitio oficial de la Universidad Nacional de Nordeste (UNNE) El nuevo gobierno de #Corrientes se mantiene cercano al rectorado de la institución. Además, sus funcionarios subrayan en declaraciones periodísticas que prestan atención investigadores y profesionales de la casa de estudios.
